Desplazamiento de los pueblos originales

 Por Maria Eugenia Vidal

La posesión y propiedad comunitarias, por parte de terratenientes, de las tierras que tradicionalmente ocupan los pueblos originarios; aseguran su participación en la gestión referida a sus recursos naturales y a los demás intereses que los afectan. Su arribo al actual territorio argentino se considera producto de migraciones internas ocurridas hace 18.000 años.

Los testimonios más antiguos con que se cuenta son los rastros de núcleos poblacionales que datan de hace 8.000 años en Ayamapatín e Inti Huasi. Pueblos que trabajaban la piedra y la cerámica.

Los que habitaban en viviendas circulares semienterradas, eran expertos agricultores que habían desarrollado canales de riego para sus plantaciones de maíz, se agrupaban en clanes familiares y creían en un ser supremo que moraba más allá del mar. En la zona central se hallaban asentados los pampas.

Tenían asimismo un grado importante de organización social que les permitía convivir agrupados, fruto de un pueblo de mansos agricultores que muy pronto se sometieron al dominio español. Al que regresarían algún día.

 

 

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